Al final duele más aquello que solo pasa rozando al corazón... no siempre es necesario atravesar toda una llaga para dejar heridas permanentes. Muchas veces dejamos desapercibidos aquellos pequeños detalles, los cuales le dan forma a un todo.
Una simple sonrisa, la indiferencia, una mirada, un te odio, un te quiero...
Siempre formados por esa necesidad de llenar nuestro lado espiritual y social.
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